• Tema: Cultura comunitaria; Consumos culturales; Participación

¿Cuánto y cómo participamos en los espacios comunitarios?

Un cuarto de la población argentina participa en espacios comunitarios, sobre todo en centros religiosos, sociedades de fomento y centros culturales barriales.

En un escenario caracterizado por la hegemonía de los consumos culturales digitales (que tienden a ser individuales y hogareños) y la baja de los consumos culturales presenciales que requieren desplazamientos, erogación de dinero y atención completa del espectador, una cuarta parte de la población argentina todavía participa en espacios de cultura comunitaria. Esto es así ya que la cultura se distingue por su carácter participativo e identitario; por eso, los hábitos culturales no se limitan al rol del espectador: la presencia física, la comunalidad y el involucramiento en sitios recreativos o de producción artística constituyen componentes importantes de la cultura.

De esto trata el informe[1] realizado por el Sistema de Información Cultural de la Argentina y el programa Puntos de Cultura acerca de la participación de la población argentina en espacios y organizaciones comunitarias, que se presenta en Tucumán, en el Encuentro regional de Puntos de Cultura y Diversidad (28 al 31 de marzo).

Según datos de la Encuesta Nacional de Consumos Culturales realizada en 2017, los centros religiosos, los clubes y sociedades de fomento y los centros culturales barriales son los espacios más elegidos para la participación comunitaria.

Una cuarta parte de las personas mayores de 65 años participa en centros de jubilados; naturalmente, se trata del grupo etario que más elige esas organizaciones, pero también, aunque en segundo lugar, en los centros religiosos. En cambio, entre las personas de 50 a 64, el orden de preferencia se invierte (primero los centros religiosos, luego los centros de jubilados). Por su parte, las franjas etarias más jóvenes se inclinan más por los clubes o sociedades de fomento.

La comparación interregional muestra que los clubes o sociedades de fomento de son los espacios comunitarios más elegidos en CABA, PBA y Patagonia; mientras que en NOA, NEA, Cuyo y Centro, las preferencias se inclinan hacia los espacios o centros religiosos.

Si se analiza la localización geográfica de los espacios de cultura comunitaria (según el RNCP) y la participación por región (según la ENCC), se observa que en CABA la proporción de espacios es mayor a la proporción de participantes; mientras que en la Provincia de Buenos Aires ocurre lo contrario, es decir, hay más participación y menos oferta. En las demás regiones, en cambio, la proporción de ambas distribuciones son similares.

El 41% de los participantes en espacios comunitarios realiza actividades culturales. Y según el tipo de participación que propongan, éstas pueden ser actividades vinculadas a la formación (por ejemplo, cursos y talleres) o actividades que implican producción cultural (por ejemplo, formar parte de un grupo de música, danza, teatro).

Para conocer el grado de involucramiento de la comunidad en el desarrollo y gestión de los espacios comunitarios, la ENCC indagó acerca del tipo de participación ejercida en esos ámbitos y encontró que la mayor parte de los participantes forma parte de alguna actividad puntual, mientras que muchos menos son voluntarios o colaboradores. Cabe resaltar que, según datos de la Encuesta, más de un 5,6% de la población ejerce algún rol en la promoción cultural, (como dirigentes o gestores de actividades, o como docentes, coordinadores o animadores grupales). En este sentido, los espacios religiosos son los que más voluntarios, coordinadores y dirigentes convocan. 

 

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[1] Las fuentes empleadas en el informe y en esta nota son la Encuesta Nacional de Consumos Culturales 2017 (ENCC) y el Registro Nacional de Puntos de Cultura (RNPC).

 

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